sábado, marzo 14, 2026

Hebreos 8. Obedeciendo por Amor

 

El pasaje de hebreos 8 establece un contraste fundamental entre el antiguo pacto y el nuevo pacto mediado por Jesús. aquí se nos presenta a Cristo como nuestro Sumo Sacerdote, quien está a la diestra de Dios, simbolizando su autoridad y poder. Este rol es crucial porque, a diferencia de los sacerdotes de la antigua ley que ofrecían sacrificios repetidamente, Cristo ofrece un sacrificio único y perfecto. V 1 “Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos

También se destaca que Jesús es el mediador de un mejor pacto, basado en promesas superiores. V 6Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.”

Las promesas del nuevo pacto son más profundas y espirituales, ya que están escritas en nuestros corazones, lo que permite una relación íntima y personal con Dios V 10 Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor:  Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo

Jehová siempre ha querido que su ley este en nuestro corazón. Jeremias 31: 33 “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Que la ley o las ordenanzas de Dios estén en nuestro corazón significa que podemos obedecerle no por miedo, lo hacemos por amor.

Si las leyes están en nuestro corazón el ponerlas en práctica sería una costumbre más que simplemente obedecer a una ordenanza.

Las leyes en nuestro corazón hacen que actuemos con principios y valores, empieza en nosotros a moverse la moralidad.

Si la ley esta en nuestro corazón, no será necesario que nadie nos las recuerde ya que el buen actuar será una forma de vida. V 11 “Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos.”

Jesucristo no solo quiere que memoricemos su palabra, de hecho, muchos cristianos se saben la biblia de memoria y su mal comportamiento sigue siendo igual.

Que una persona se sepa de memoria la constitución no le garantiza que sea un buen ciudadano, la mayoría de los criminales se saben la ley en su totalidad y hasta utilizan este amplio conocimiento para delinquir con más tranquilidad. Mas que tener la ley en la Mente es necesario tenerla en nuestro corazón.

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